Técnicas de relajación.

Los métodos de relajación son técnicas que nos enseñan determinadas formas de comportarnos con el cuerpo para reducir la activación. Su aplicación a la vida cotidiana (Öst, 1987) supone aprender a dar respuestas diferentes a las
de activación en determinadas situaciones. Al aprender a relajarse se aprende una conducta diferente con el propio cuerpo. Las técnicas de relajación que se usan en la terapia de orientación cognitivo-conductual: la relajación progresiva de Jacobson o el entrenamiento autógeno de Schultz, no se plantean la modificación global del comportamiento con el propio cuerpo.

El objetivo del programa es que los sujetos aprendan y experimenten con determinadas técnicas que se pueden aplicar a la vida cotidiana. De esta forma cambian su comportamiento con el propio cuerpo, lo cual supone, como
se ha mostrado en otro trabajo, cambios en su comportamiento ante situaciones temidas.
Los cambios en el comportamiento con el propio cuerpo deben de incluir los diversos aspectos de la conducta humana:

Perceptivos
Emocionales
Motores

Para el cambio se toma como punto de partida la percepción del propio  induce cambios motores,   puesto que los
movimientos se hacen con conciencia de las sensaciones del cuerpo. Se espera que por medio de un proceso de condicionamiento a las sensaciones que hacen el movimiento mas re forzante (fácil, potente, efectivo, etc.), vaya
cambiando el desempeño motor.

 Las emociones tienen efectos perceptivos y motores asociados. Los motores se manifiestan en tensiones de determinadas partes del cuerpo, en la respiración y/o otros factores psico – fisiológicos (sudoración, taquicardia, etc.), que pueden ser percibidos de forma desagradable. Sin actuar directamente en las mociones, cambiando las percepciones y el desempeño motor, el comportamiento ante las emociones cambiará. En el programa se propone además algún trabajo concreto en relación con las emociones, la aceptación pasiva de las sensaciones asociadas a ellas. Si se responde con pasividad y alejamiento perceptivo a las sensaciones generadas por una emoción, esta finalmente se extinguirá junto con las sensaciones asociadas. El mecanismo básico en este trabajo es de nuevo la percepción del propio cuerpo (Mahoney y Niemeyer, 1993).
Se considera por tanto a la conciencia corporal el medio fundamental para cambiar y modificar las respuestas emocionales y motoras. Aunque es preciso tener en cuenta que se entra en un proceso de realimentación, puesto que el movimiento consciente ayuda a incrementar a su vez la conciencia corporal y la relajación, que disminuye la excitación, también lo hace.

El trabajo en el grupo se orienta planteando como objetivo algo tan aparentemente sencillo como el aumento de la conciencia corporal. Es un objetivo fácilmente asumible por todos los sujetos. Es un fin que no interfiere con el comportamiento motor. No se trata de hacer, se trata de observar. Las instrucciones de “hacer” se ejecutan con el patrón perceptivo  y de comportamiento existente y por ello, muchas veces, tienden a perpetuarlo en lugar de cambiarlo.   En el método expuesto se distinguen dos tipos de tareas, aquellas básicas, que necesitan realizarse satisfactoriamente, hasta un determinado nivel, para poder avanzar en el resto de los trabajos y aquellas otras que profundizan la conciencia.

Dentro de las tareas básicas se consideran:

  1.  La aceptación pasiva de las sensaciones.
  2.  El control del pensamiento.
  3. El diálogo sobre el propio cuerpo.

Se supone, por ejemplo, que es preciso una mínima aceptación pasiva de las sensaciones corporales, sobretodo de aquellas que son desagradables, para poder ir aumentando la conciencia corporal.    Las distracciones y preocupaciones que llevan a los sujetos a pensar en situaciones ajenas a lo que está sucediendo en el cuerpo son normales en el trabajo en el grupo. La aceptación de estos pensamientos y en lo que sea posible su control, favorece e incluso desencadena un aumento en la conciencia corporal. Un bajo nivel de activación cognitiva es preciso para estar en el “aquí y ahora” y tomar conciencia del cuerpo. Una vez más se da un efecto circular, el trabajo en la percepción corporal lleva a reducción de la activación cognitiva y la disminución de la activación cognitiva aumenta la conciencia corporal.

Es importante por tanto que las respuestas que llevan a la relajación se incorporen a la vida cotidiana. También es importante que envuelvan la mayor parte posible de los aspectos del comportamiento humano y no solamente el tono muscular. En los grupos se enseña a relajar las tensiones sin necesidad de hacer los ejercicios de forma abierta. Se van evocando los ejercicios de forma que la conciencia corporal va aumentando. De esta forma se puede incorporar la relajación progresiva a las distintas situaciones cotidianas

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